Argentina hace historia al legalizar el aborto

Argentina cierra este 2020 con una jornada trascendental que se recordará por siempre. El Senado sancionó a las 4:12 de la madrugada (08:12 horas en España) la ley que más movilizaciones ha generado en su historia reciente, y que ha descubierto a las mujeres como una referencia activa que puede impulsar políticas públicas de avanzada.

El país se despide del aborto clandestino vestido de verde, el color que reivindica el reclamo del aborto legal, seguro y gratuito. Dentro de América Latina, Argentina se sitúa a la vanguardia al haber consagrado el derecho de que una mujer pueda interrumpir libremente su embarazo hasta la semana 14 de gestación. Solo Uruguay, Cuba y Guyana, además de la ciudad de México, contaban hasta ahora con una ley similar.

La nación sudamericana se ha reivindicado a sí misma a dos años del primer debate legislativo por la legalización del aborto que llegó a ser aprobado en Diputados pero fue rechazado en el Senado. El pasado 11 de diciembre, la cámara baja volvía a dar media sanción al proyecto con el aval de 131 legisladores, el rechazo de 117 y la abstención de seis más. En esta ocasión, la cámara alta se ha corregido a sí misma al sancionar la ley por 38 apoyos, 29 rechazos y una abstención.

UNA JORNADA DISTINTA

Tras una jornada ardiente y una noche que apenas dio tregua frente al calor, las decenas de miles de mujeres que siguieron en vigilia el debate a las afueras del Congreso de Buenos Aires y en otros puntos del país estallaron de júbilo al ser sancionada la ley. Lágrimas y abrazos se confundieron entre los pañuelos verdes que ondeaban con alborozo sobre las cabezas de las manifestantes.

Este logro de la sociedad argentina que se plasmará en su legislación no lo pudo evitar ni el papa Francisco, que durante la mañana del martes remarcó su oposición a la normativa. «El Hijo de Dios nació descartado para decirnos que toda persona descartada es un hijo de Dios», deslizó en un mensaje publicado en las redes sociales.

Dudas despejadas

Durante el debate, que se prolongó durante doce horas, hubo declaraciones tan disparatadas como la del senador peronista Claudio Poggi, que sugirió modificar el Código Civil para crear la figura de «la adopción de las personas por nacer», o la de la senadora radical María Belén Tapia, que vacitinó una «maldición» si Argentina escogía «matar inocentes».

A su turno, el senador oficialista Martín Rodríguez denunció que «fanáticos» de los grupos celestes, como se identifican los opositores a la IVE, habían amenazado a legisladores que apoyaban la medida, y aseguró que los hombres tenían «la obligación de acompañar» la ley. «Bajo ningún punto de vista puedo considerar que los varones votemos en contra de los derechos de las mujeres», señaló durante su disertación.

El debate se prolongó durante 12 horas

A lo largo de la noche comenzó a vislumbrarse que la ley podría salir adelante cuando una de las senadoras que mantenía la incertidumbre sobre su voto, la opositora Stella Maris Olalla, reconoció que la prohibición del aborto no eliminaba «el sistema clandestino, que está sobradamente demostrado que existe». Por lo tanto, «no habrá mejoras en el sistema de salud si seguimos despreciando o no llevando adelante la educación sexual integral», afirmó antes de anunciar su respaldo a la ley.

Minutos después también reconocía su apoyo a la normativa otra de las senadoras titubeantes, la también opositora Lucía Crexell, puesto que «la estrategia punitiva fracasó» y «la criminalizacIón no disuade de la realización de los abortos».

La incógnita terminó por despejarse cuando el senador oficialista Sergio Leavy, que en 2018 votó como diputado en contra de la ley, dijo que había intentado «comprender» a las mujeres que interrumpían su embarazo, y que así se dio cuenta de que «la ley no promueve el aborto, solo le da un marco legal y seguro». «Si mi voto ayuda a que una mujer no pierda la vida en esta práctica clandestina, voto a favor de la ley, y que sean Dios y la patria quien me lo demanden», pregonó.

Detalles de la ley

Para conseguir el apoyo de algunos legisladores indecisos, la senadora Norma Durango anunció al comienzo del debate que el Poder Ejecutivo se comprometía a introducir un veto parcial a la palabra «integral» en las causales que autorizan la interrupción del embarazo a partir de la semana 14. La legislación vigente hasta ahora despenalizaba el aborto en caso de violación o de que la mujer gestante pusiera en peligro su vida o su salud integral, término que ahora desaparece.

Con este cambio, la coalición gobernante se aseguró el voto positivo del senador por la provincia de Río Negro (sur) Alberto Weretilneck, que había pedido esta modificación. De esta manera, el texto sancionado señala que «no será punible el aborto practicado con el consentimiento de la persona gestante si estuviera en riesgo la vida o la salud de la persona gestante».

Dentro de las primeras 14 semanas de gestación, la interrupción del embarazo deberá realizarse en un plazo máximo de diez días una vez se haya presentado la solicitud. Las menores de 16 años necesitarán la asistencia de un acompañante o referente afectivo.

La ley permite la objeción de conciencia individual, si bien la clínica involucrada debe garantizar la práctica con otro profesional o derivar sin dilación a la paciente a otro centro hospitalario que sí realice el procedimiento.

Dos de los senadores que estuvieron ausentes durante la discusión de la ley y que hubieran votado en contra fueron el expresidente peronista Carlos Menem (1989-1999), quien a sus 90 años se encuentra internado de gravedad en una clínica, y el exgobernador de la provincia de Tucumán (noroeste) José Alperovich, de quien se acaba de pedir la indagatoria en una causa en la su sobrina y ex asesora lo denuncia por abuso sexual.

Mujeres de la marea verde celebran la ley del aborto.

Con el impulso de la ley que reconoce el derecho al aborto, el Gobierno de Alberto Fernández contribuye a una hazaña histórica en un día soñado para el Poder Ejecutivo, pues este martes comenzó en todo el territorio la campaña de vacunación contra el covid-19 que permitirá inmunizar a las primeras 300.000 personas con el antídoto Sputnik V, desarrollado por la Federación Rusa.

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