Las 10 películas más decepcionantes de 2020

Ni David Fincher ni Spike Lee han podido sobreponerse a un año tan infame como el que está próximo a llegar a su fin.

2020 toca a su fin, y es inevitable afrontar sus últimos días con una mezcla de alivio ante la posibilidad de dar cierre a uno de los años más duros de nuestra historia, y de ligera ansiedad por que 2021 no suponga ese remanso de tranquilidad que necesitamos. No resulta muy alentador, por tanto, hacer acopio de todo lo que nos ha dado este año que nos deja, aunque inevitablemente vaya a haber un puñado de películas que hayan podido hacernos más llevadero el cúmulo de pandemias, catástrofes económicas y elecciones presidenciales infartantes que el destino ha arrojado sobre nuestros hombros. Esta no es una lista de esas películas.

Porque, en lo relativo al cine, 2020 también ha sido un año duro y enervante. Más allá de cómo el coronavirus ha afectado al sector de exhibición tradicional (quizá de forma irreparable) y conducido al aplazamiento de los grandes estrenos programados para meses previos, este año aciago también ha sido especialmente prolífico en lo referente a obras que prometían ser extraordinarias y terminaron siendo una decepción de tantas. Ya fuera por su argumento, la campaña promocional o el estatus de sus directores, estos títulos deberían haberse colado entre lo más estimulante del año, pero se quedaron a medio camino.

En la selección que sigue no hay, por tanto, películas lo que se dice terribles (no anda por ahí Hillbilly: Una elegía rural, por ejemplo, ya que el dislate se veía venir de lejos), pero sí películas que nos lo prometían todo y no nos dieron gran cosa. Películas cuyo visionado acabó siendo, a la larga, el más doloroso. Vamos allá.

‘DA 5 BLOODS’ (Spike Lee)

Lo que prometía… El estreno en 2018 de Infiltrado en el KKKlan supuso la constatación de que Spike Lee volvía a pensar en términos que fueran asimilables por la maquinaria de Hollywood, luego de años de producciones desiguales y diversos proyectos destinados a televisión. En el caso de Infiltrado en el KKKlan no es que habláramos de algo tan rabiosamente original como Chi-Raq (2015), aunque sí de una solidez narrativa y expresiva capaz de tomarle la medida a la Administración Trump desde los años 70 y de anticipar grandes cosas para el futuro de su cine. El argumento de Da 5 Bloods, donde Lee volvía al género bélico tras Miracle at St. Anna (2008), podía favorecerlo.

Lo que nos encontramos. Da 5 Bloods (Hermanos de armas) es una de las grandes apuestas de Netflix para esta temporada de los Oscar, pero no se encuentra ni de lejos entre lo mejor del realizador. Su propósito de fijar la guerra de Vietnam como nuevo símbolo de la opresión racial en EE.UU. da pie a elementos interesantes (ese Delroy Lindo votante de Trump), pero se diluye en un absoluto caos de ideas y personajes vagabundeando durante un metraje endiabladamente extenso. Eso sí, hay que destacar que la parte central demuestra que Lee conserva su pulso con la puesta en escena a los 63 años, y que el carisma del tristemente fallecido  Chadwick Boseman es avasallador.

‘CAPONE’ (Josh Trank)

Tom Hardy como Al Capone

Lo que prometía… Josh Trank había tocado techo con su primera película, Chronicle (2012), pero lo ocurrido durante el rodaje de Cuatro Fantásticos (2015) le hizo caer a lo más bajo del fango hollywoodiense. En cuestión de días Trank pasó de ser un cineasta de gran proyección a ser expulsado de Star Wars y echar pestes de la industria (y del cine de superhéroes) cada vez que tenía ocasión. Capone debía ser su comeback por todo lo alto, producida en Canadá con la idea de ahondar en los últimos años de vida del famoso gángster. Ya que lo interpretaba Tom Hardy y Trank contaba con libertad total para desarrollar el proyecto, era razonable esperar algo muy grande.

Lo que nos encontramos. Una película enormemente interesante para ensayar a partir de ella un psicoanálisis de Trank (como él, Capone fue poderoso un día y ahora lo ha perdido todo), pero también un lío de poco agradecidas ínfulas lynchianas que, pese a tomar riesgos valorables, no consigue hacernos partícipe de lo que a este Al Capone demente y sin control de sus esfínteres le pasa por la cabeza. Hay quien diría que lo farragoso del metraje corresponde al desorden psicológico del protagonista y todo forma parte del plan de Trank, pero pese a todo sigue a años luz de la lucidez malsana de Chronicle. Puestos a ver a Hardy gruñendo, perdiendo la noción de la realidad y sobreactuando de lo lindo, Venom sigue siendo la opción más socorrida.

‘ENOLA HOLMES’ (Harry Bradbeer)

Henry Cavill, Sam Claflin y Millie Bobby Brown en ‘Enola Holmes’Henry Cavill, Sam Claflin y Millie Bobby Brown en ‘Enola Holmes’

Lo que prometía… Un vehículo de lucimiento para una Millie Bobby Brown que apenas había abierto la boca en Stranger Things aun siendo su estrella indiscutible, y acaso un refrescante giro a la mitología de Sherlock Holmes poniendo el foco sobre su hermana pequeña. Costaba imaginarse a Henry Cavill como la sibilina criatura de Arthur Conan Doyle (no así a Sam Claflin como su hermano Mycroft), pero igual nos equivocábamos y el actor deThe Witcher resultaba ser perfecto para cargar con la lupa.

Lo que nos encontramos. Más allá de que Cavill entregue como era de esperar un Sherlock extrañísimo (incapaz de deducir nada y limitándose a aguantar regañinas por señoro a lo largo de dos horas que son demasiadas horas), Enola Holmes es una producción original de Netflix que suscribe cada uno de los aspectos negativos a lo que esto puede dar lugar. Ya sea una puesta en escena acartonada (que recicla escenarios de la también cochambrosa Rebeca de Ben Wheatley), un discurso político de sonrojante simpleza o un empeño por andar constantemente guiñándole el ojo al espectador que logra que deseemos que nunca más vuelva la voz en off de un personaje a presentar una película. De repente, resultó que Once habla demasiado.

‘PALM SPRINGS’ (Max Barbakow)

Cristin Milioti y Andy Samberg en ‘Palm Springs’Cristin Milioti y Andy Samberg en ‘Palm Springs’

Lo que prometía… Dos de los actores más adorables de la comedia estadounidense (Cristin Milioti de Cómo conocí a vuestra madre y Andy Samberg de Brooklyn Nine-Nine) se juntan en una comedia romántica que emula Atrapado en el tiempo con un ingenioso twist: Samberg ya lleva siglos atrapado en el bucle cuando Milioti se incorpora a él, y ambos deben aprender a convivir en un mundo donde ninguna acción tiene consecuencias. Vaya, que sí, que todo apuntaba a una película capaz de ponernos el corazón muy blandito, y las críticas así lo refrendaban.

Lo que nos encontramos. Una comedia de pésimo timing y con una cantidad sorprendentemente baja de chistes (la mayoría de ellos limitados a los personajes aprovechando la tesitura para hacer locuras kamikazes, sin nunca equipararse a los delirios suicidas de Bill Murray). Palm Springs es una de esas comedias que parecen pedir que te diviertas, con una sonrisa de buen chico, solo porque los personajes te están diciendo todo el rato lo divertido que es todo. Y sin que haya además una sola idea original… más allá de todo lo relativo al personaje de J.K. Simmons, claro, que cada vez que aparece se merienda la película.

‘LA CAZA’ (Craig Zobel)

Lo que prometía… La caza debía haberse estrenado en septiembre del año pasado, pero justo coincidió en el tiempo con una sucesión de tiroteos que asolaron EE.UU. y movieron a Universal a replantearse si era el mejor momento para llevar al cine algo así. Sumando a esto que estaba coescrita por Damon Lindelof y que el mismísimo Donald Trump había llegado a criticar la película solo en base a su argumento (donde unas «élites liberales» cazan por diversión a un grupo de norteamericanos conservadores, claramente identificados como los «deplorables» a los que aludía Hilary Clinton), era inevitable esperarse una obra hasta cierto punto transgresora.

Lo que nos encontramos. Una sátira política que parece escrita por tuiteros. Todos los chistes fáciles que se puedan hacer con respecto a uno u otro espectro ideológico están incluidos en la película de Craig Zobel, dando la sensación de encontrarnos ante un alargado capítulo de South Park con el matiz de que su guion es incapaz de decir nada relevante sobre nada (más allá de una asunción de EE.UU. como país trágicamente polarizado que tampoco atina a darle fuste al comentario político). Su primera media hora, llena de gore y muertes creativas, al menos es lo bastante disfrutona como para aguantar con cierta presencia de ánimo la letanía «ni de izquierdas ni de derechas» que viene después. Aunque ese chiste con Ava DuVernay tenía su gracia, todo sea dicho.

‘EXPLOTA EXPLOTA’ (Nacho Álvarez)

Ingrid García Jonsson y Giuseppe Maggio

Lo que prometía… Un musical deliciosamente hortera, en la senda de La llamada, con un papel que pudiera por fin exprimir la vis cómica de Ingrid García Jonsson, ya paseada por otros programas y eventos. El propósito de centrarse además en el cancionero de Rafaella Carrà (lo más parecido a ABBA que hemos tenido nunca en España), y de fundirlo con el aparataje sociopolítico en el que nació el éxito de esta estrella, apuntaba además a cierto interés por revisar nuestra historia reciente y algo que trajo tanta cola como la censura franquista. Comentario político asequible al gusto socialdemócrata y musicote: ¿qué podía salir mal?

Lo que nos encontramos. Pues no salió mal todo, pero cerca le anduvo. Explota explota cuenta con dos hándicaps muy graves, como son el desinterés por profundizar realmente en cómo se practicaba la censura en TVE (reducida a opresivas salas de montaje y a chistes sobre la longitud de la falda de las bailarinas) y, sobre todo, un reparto enormemente deficiente. García Jonsson no logra levantar la película, Verónica Echegui causa bastante incomodidad con el eterno papel de andaluza graciosilla y Fernando Tejero… en fin. Se salva un diseño de producción muy cuidado, alguna idea interesante para los números y, claro, que no deje de ser una película que termina con un personaje gritándole a Rafaella Carrà desde una moto «Ciao, bella». Todo mientras suena Fiesta, porque a la larga es una película que cumple su función.

‘FESTIVAL DE LA CANCIÓN DE EUROVISIÓN: LA HISTORIA DE FIRE SAGA (David Dobkin)

Will Ferrell y Rachel McAdams.

Lo que prometía… Pues una película protagonizada por Will Ferrell y Rachel McAdams centrada en un festival tan dado a la frivolidad y el exceso como Eurovisión. Que además entraba como una exhalación en nuestro radar gracias al videoclip de  Volcanic Man, donde Ferrell y McAdams se marcaban una de las grandes canciones del año. Si esta película no resultaba ser una obra maestra, era inevitable quedar abocados a la decepción.

Lo que nos encontramos. Y no, lo cierto es que de obra maestra tiene poco. Festival de la Canción de Eurovisión muestra una confusión interna importante, sin que nadie a bordo parezca saber si el objetivo primordial es ridiculizar el concurso (y por tanto a sus participantes), o marcarse una bonita historia de superación con romance incorporado. Lo único que parece saber, por otra parte, es contentar al nutrido fandom de Eurovisión a través de un personaje tan bien diseñado como el de Dan Stevens y un número (horroroso) donde varias personalidades del concurso se marcan un popurrí. Que ya sería suficiente si no fuera porque además es una película larguísima, capaz de demostrar por sí sola por qué ninguna comedia que no esté escrita o dirigida por Judd Apatow debería superar las dos horas de duración.

‘MANK’ (David Fincher)

Gary Oldman

Lo que prometía… Uno de los grandes directores de la actualidad volviendo al largometraje tras seis años de ausencia. David Fincher regresaba, además, con un proyecto largamente pospuesto en su carrera y escrito por su fallecido padre Jack, engrosando una narrativa ya suficientemente potente sin necesidad de reparar en el contenido de ese guion, que oficiaba tanto de biopic/reivindicación de Herman J. Mankiewicz como de puesta en valor en términos sociopolíticos de Ciudadano Kane. Orson Welles, curiosamente, en esta historia iba a pintar más bien poco.

Lo que nos encontramos. Una obra de admirables principios pero repleta de problemas. Lo sencillo es achacar la mayor parte de estos al guion de Fincher padre (de una verborrea descomunal que dificulta la transmisión de sus mensajes, al sumirlo en ruido y personajes que, por muy listos que parezcan, son incapaces de hablar de la importancia de Ciudadano Kane sin perderse en laberintos retóricos), pero David también tiene parte de culpa: su ejercicio de reciclaje fetichista no solo es impropio de un cineasta tan dotado, sino que además atenta frontalmente contra un libreto que en todo momento quiere celebrar la palabra escrita, y que pese a sus bonitas palabras nunca llega a convencer de la valía del cine como instrumento contra el poder.

‘OTRA VUELTA DE TUERCA’ (Floria Sigismondi)

Mackenzie Davis

Lo que prometía… Una nueva adaptación de la inagotable novela de Henry James a partir de una directora curtida tanto en el mundo del videoclip como en series del estilo deEl cuento de la criada, Daredevil o American Gods. Teniendo al frente, además, a una actriz tan expresiva como Mackenzie Davis y a unos tutelados inmejorablemente escogidos: Brooklynn Prince como Flora (a quien conocimos en The Florida project) y Finn Wolfhard (Stranger Things) como Miles.

Lo que nos encontramos. Otra vuelta de tuerca tiene demasiadas versiones en las que compararse: la canónica Suspense de Jack Clayton, la perversaVuelta de tuerca de Eloy de la Iglesia… incluso el mismo año de su estreno ha tenido que medirse con La maldición de Bly Manor, que adapta este mismo material. Puestos a juzgar la película por sus propios méritos, sin embargo, nos queda una película que intenta una aproximación a James mucho más abstracta de lo habitual (abortando en cierto punto la continuidad lógica de la narración), pero que logra unos resultados muy discretos dentro de este desvío. Transmite bastante más inquietud que la versión de Mike Flanagan, eso sí.

‘HISTORIAS LAMENTABLES’ (Javier Fesser)

Chani Martín

Lo que prometía… El Javier Fesser adocenado de Campeones y Camino volviendo a hacer lo que se le da mejor: poner en pie un universo que solo tiene sentido dentro de los márgenes de su cine y donde el comportamiento de sus excéntricos personajes solo obedece a la particular lógica de Francisco Ibáñez. Los fans deEl milagro de P. Tinto parecían estar de enhorabuena: volvía nuestroFesser. Con, además, una antología de historias cortas pobladas por actores desconocidos, pero de una desbordante expresividad que ya se apreciaba en el tráiler.

Lo que nos encontramos. Fesser rueda con la convicción que suele y ha sido particularmente ducho a la hora de escoger el cásting (absolutamente todos los actores y actrices son perfectos en sus roles), pero Historias lamentables está inundada por el desequilibrio y una comedia que no sabe ser si canalla, negra o entrañable. Se da el caso, que suele asesinar las propuestas de este estilo, de que el mejor relato con diferencia es el inicial, condenando el resto a la desidia y a un sentido de la desmesura al que le falta cocción y, sobre todo, ingenio. No nos resignemos a haber perdido a Fesser del todo, sin embargo, ya que Chani Martín sería un fantástico Rompetechos si en algún momento al cineasta le diera por regresar al universo de Ibáñez.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *